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Piñatas, juegos y sabroso pastel en el cumpleaños de Gabriel Riaño Arreola

Primos amiguitos lo felicitaron

Por: Alegre Veracruz

Fotografía de: Alegre Veracruz


 
Los amiguitos de Gabriel Riaño Arreola se pintaron solos para divertirse en grande en la fiesta infantil de su cumpleaños ¿cuántos? Solamente 4 añitos de estar feliz en esta vida.
Gabriel como todo un caballero, recibió a su flota en los jardines de su casa ubicada en el Club de Golf, vistiendo jeans y una gruesa chamarra en color azul marino con vivos en rojo ya que el frio y el chipi chipi que se dejó sentir la tarde del sábado pasado fue bastante, pero eso no le importó a nadie, pues el objetivo de los peques era correr y jugar como solo ellos saben hacerlo.
Por supuesto que llegaron super fashion, cubiertos con sudaderas afelpadas, suéteres, chamarras, gorros y bufandas como si fueran a visitar el Polo Norte.
Desde las cuatro de la tarde comenzaron a aparecer los invitados cargando bolsos y cajas de regalos y después el festejado las recibía salían corriendo a guardarla, pero en ocasiones podía más su curiosidad y les quitaba el moño, las abría y veía con sorpresa juguetes y ropa.
Los papás se saludaban, tomaron asiento mientras sus hijos en tres pasos se subieron a los columpios y a la resbaladilla, les quedó chica ya que se tropezaban por subir y deslizarse hasta caer al suelo en armar un buen alboroto.
Entre los juegos sobresalían los inflables y por supuesto se subieron y brincaron y brincaron sin dar muestras de cansancio.
Hacían una pausa, tomaban un refresco y volvían a su tarea de brincar. Les repito, el fríesito no los detenía.
Por otro lado Juan Carlos Riaño Mazo y su gentil esposa Gabriela Arreola de Riaño portando pantalones y un suéter de cuello alto en tono blanco fueron los anfitriones de la tarde, estando pendientes de que no les faltara nada a los presentes. Además de que se les notaba lo contentos y orgullosos que se encontraban viendo a su heredero y sus amiguitos en plena bulla.
Llegó la hora la hora de las piñatas, que es una de las diversiones que gozan más y comenzaron a pasar a pegarle entre gritos y carreras, cuando se rompieron, cayeron al suelo gran cantidad de dulces y ¡zas! Se abalanzaron a recogerlos haber quien recolectaba más, se los guardaban en las bolsas de sus pantalones y volvían a la carga.
Esto provocó la risa de los papás que celebran estas ocurrencias.
A la hora del pastel, los chicos rodearon al festejado y en medio de aplausos y también las “mañanitas que cantaba el Rey David” lo partió, mientras se oía por todos lados “mordida, mordida”
Saborearon suculentos trozos de este manjar, recibieron regalitos y más golosina, gelatinas y tamalitos pero lo de ellos, lo de ellos sin duda fue el fiestón que gozaron.
Por nada del mundo sus abuelos paternos Rafael Riaño y Katia Mazo de Riaño no se perdieron el acontecimiento.
 
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